Claudio Indias supo desde muy joven qué quería y cómo lo iba a conseguir. Tesón y esfuerzo lo acompañaron en sus inicios y siguen siendo su mejor arma de empresario para llevar adelante un estudio de 2500 m2 con 23 profesionales en plantilla.
Pionero en la introducción de la digital, hoy cuenta con la mejor tecnología, en un esfuerzo de inversión y renovación que no cesa. En cuanto su actitud ante la cámara, resulta paradójico que un reputado profesional en el mundo de la fotografía industrial tenga a Hamilton como referente.
El gran maestro inglés del desnudo es fuente de inspiración para Claudio Indias, un fotógrafo cuya mirada insufla vida a los cuerpos inertes.
Los primeros pasos
De espíritu emprendedor y talante inquieto, Claudio Indias llega a la fotografía por pura vocación. A los 16 años decide iniciarse en una profesión que le apasiona: en el laboratorio alemán Heinze se empapa del trabajo de los más grandes profesionales. Su incesante necesidad de conocimientos le lleva a aprender junto a grandes maestros, entre los que destaca a Hamilton “por su capacidad de transmitir con la luz, por su ternura y por el calor que plasma en sus trabajos”.
Inicia sus pasos profesionales en los 70 con reportajes sociales y a los 23 años monta su primer negocio. “De noche trabajaba en el laboratorio, de día en mi estudio y los fines de semana hacía reportajes de eventos... fueron años de mucho esfuerzo y de un constante aprendizaje”.
Hacia el estudio propio
Cuando tenía 28 años, el diseñador Rafael Fabregues lo introduce en el mundo de la fotografía publicitaria e industrial, cambiando para siempre su rumbo profesional.
Comienza para Indias una época de rupturas en la que cedide cambiar definitivamente la fotografía social por la industrial: cierra su tienda en Mislata para trabajar como fotógrafo en uno de los estudios más prestigiosos de aquella época.
A finales de los 80 lo requieren para formar parte como director de fotografía de un nuevo proyecto empresarial, pero es en el 94 cuando Indias decide que ha llegado el momento de tener su propio estudio: “siempre supe adonde quería llegar, y hoy puedo sentirme orgulloso de haber cumplido esa meta”.
Pionero en la digital
Ese mismo espíritu emprendedor le lleva a ser pionero en la introducción de la fotografía digital: en 1998 da el paso, consciente del riesgo que entonces suponía y de la fuerte inversión que requiere la nueva tecnología. “Cambiar del visor al ordenador supuso una revolución total”.
Actualmente, su estudio cuenta con la tecnología más avanzada en el sector digital y con uno de los equipos más fuertes de España. “Es cierto que la fotografía digital facilita el camino porque agiliza el proceso, pero no es cierto que resulte más económica, puesto que la inversión en tecnología deber ser constante, y no sólo en cámaras y ordenadores; por ejemplo, hemos triplicado el equipo de luces para conseguir resultados satisfactorios”.
“Trabajamos para embellecer el producto, para extraer su calidez o su frescura, para ensalzar lo bello que hay en él”.
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